Durante mucho tiempo nos han
convencido y nos hemos convencido que nuestro actuar tiene que ser solo
racional y que nuestra mente es eminentemente racional. Solo se nos permite
dejarnos llevar “por impulsos” cuando somos jóvenes y al llegar a la edad
adulta se nos exige seguir los caminos que la sociedad tiene preparados para
nosotros, tratamos de apegarnos lo más posible a lo que se espera de nosotros ¿es
realmente lo que debemos hacer? Es más si nos alejamos de estos preceptos se
nos tilda de desadaptados sociales y se nos aísla, si uno cuestiona porque las
cosas deben ser de esa manera la respuesta solo es “porque así debe ser a tu
edad”. Personalmente me pregunto ¿acaso no
debemos ser felices y nada más? ¿Es la racionalidad el camino a la
felicidad? ¿Nuestro ser es racional? Todas estas preguntas que no parecen más
que filosofía barata no tienen este fin solo el de mostrar que no hay nada que
nos diga que no sigamos a nuestras emociones pues nos hablan siempre de las
cosas que nos gustan que nos desagradan, si lo estamos haciendo bien o si lo
estamos haciendo mal. No se trata de libertinaje ni mucho menos, la “guatita”
nos dice cuando algo es malo o cuando es bueno y nos dice que es lo que realmente
nos mueve en la vida.
Creo
realmente que si escucháramos un poco más nuestras emociones y menos a nuestro
súper yo o a nuestra racionalidad occidental seriamos un poco más auténticos y más
felices, que nos encontraríamos con lo que realmente nos mueve y con las
relaciones personales y de pareja que realmente queremos, entonces ¿Por qué no
lo hacemos? Porque nos es más fácil seguir el camino trazado por la sociedad
para nosotros, comprar la racionalidad occidental y la lógica y quedarnos
cómodamente en nuestros hogares y trabajos, cómodos viendo como la vida pasa
frente a nosotros y como en un momento nos vemos atrapados, tarde es cuando
nuestro cuerpo muestra los signos de la edad y vemos que hicimos cosas para
trabajos sin sentido para personas ingratas mucho bien para nuestra familia
pero ¿Qué hicimos por nosotros? Y más importante aún ¿Qué hicimos por el mundo?
La invitación está hecha apaga tu mente y escucha tus emociones te dirán si
estas encaminado, te dirán si estás en lo correcto o si debes cambiar, no
tengas miedo es difícil asusta pero es la vida misma. Sal, corre si quieres escribe, lee, deja a tu
pareja viaja, cómprate una moto, Renuncia, pon un negocio o sigue viviendo como
lo has hecho si es realmente lo que sientes.
La
invitación se las dejo queridos amigos más adelante sorpresas sobre que formas
hay para poder lograr esto, atentos.
El provinciano marzo 2013.

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